LOS VALORES
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Hoy me desperté pensando en algo que lleva un par de días rondando mi cabeza. El tema de los Valores. Hace un tiempo posteé algo que escribí de los valores, y hoy me viene una pregunta que comparto con vosotros: ¿Se pueden cambiar los valores de acuerdo a las circunstancias?
¿Qué son los valores? Los valores son aquellas normas o principios que guían nuestras vidas: nuestra forma de ser, de actuar y pensar como individuos y en sociedad, basándonos en nuestro contexto moral, social y cultural. Si conociéramos bien nuestros valores y los de las personas que vamos conociendo en la vida, quizás tendríamos menos problemas a la hora de relacionarnos con ese otro. O quizás no.
Para ello, deberíamos haber hecho cada uno de nosotros un ejercicio de introspección, bien profundo, para saber en realidad cuáles son nuestros verdaderos valores, y no aquellos que hemos heredado de nuestros padres o de la familia en general, sin olvidarnos de los valores que vamos cogiendo por el camino, como si fueran manzanas caídas de un árbol, de nuestros maestros, profesores, amigos, familiares de amigos, vecinos, jefes, compañeros de trabajo y de la humanidad completa, llámese ejemplos de vida de determinadas personas que nos van marcando, a lo largo de nuestro crecimiento personal, como individuo.
Foto de Fanny Gustafsson en Unsplash
Si uno de mis valores es la honestidad y vivo en una sociedad en la que ese valor no está dentro de los primeros diez valores importantes, según un estudio realizado entre 2012 y 2022, seguramente tendré batallas diarias que librar. Y es lo que venía haciendo los últimos años. Algunos de mis valores principales e inamovibles habían sido hasta ahora el respeto y la honestidad. ¿Qué es el respeto para mí? Es actuar y pensar teniendo en cuenta al otro y saber que lo que hago tendrá consecuencias en los demás. Por lo tanto presto atención y me preocupo en hacer las cosas de una determinada manera teniendo en cuenta los valores e intereses del otro. ¿Qué pasa con este valor? Que es un valor bidireccional. Hay valores que son unidireccionales, como puede ser la belleza, algo que me parece bello a mí, puede no serlo para otra persona. El respeto y la honestidad son valores bidireccionales. Si yo te respeto, voy a pedir que tú me respetes. Y aquí entran en juego los límites. Si somos personas a las que nos cuesta poner límites, nos va a ser difícil pedir que nos respeten.
Y dependiendo del contexto, la valoración de una misma característica puede variar drásticamente, ya que las condiciones están siempre determinadas por el contexto y por las necesidades y apreciaciones de las personas.
Con la ayuda de mi colega Ana, me puse a revisar mis valores. Y luego de hablarlo con ella, caí en la cuenta de que a veces nos metemos en batallas que no valen la pena librar.
Si yo doy respeto y no me lo dan, pues por ahí no es el camino. Y no sigo intentándolo. Si mi jefe es una persona que no me respeta, debo marcar los límites, de forma respetuosa como yo sí sé hacerlo, y no dejarme avasallar. Si no me mira al hablarme, o no me tiene en cuenta para determinados proyectos, no está relacionado conmigo, sino con él. Es su problema, no el mío. Y muchos de vosotros dirán: No es tan sencillo, cuando habla conmigo me grita, me trata mal, etc. La pregunta aquí es: ¿Para qué te lo tomas de manera personal, si el que no tiene el valor del respeto es él? ¿Qué herida tuya está tocando? ¿Con qué o quién te conecta? Si tú haces tu trabajo de forma correcta, no es una batalla que debas librar. Tú debes irte a dormir por la noche con la consciencia tranquila. Si lo haces, pues has logrado entender que los problemas de los demás, sus problemas infantiles no resueltos, sus dramas de la vida, etc. no son tuyos. Son suyos. Si tu logras separar las dos vidas, la tuya de la de tu jefe, tu vida será más sencilla. Te lo aseguro porque vivo diariamente el caso y lo he logrado. Que la persona es intolerante, impaciente, egoísta, etc. tiene que ver con sus problemas no resueltos, no con los tuyos. Quizás los tuyos sean aprender a ser asertivo o a poner límites.
Como dice una canción que me gusta y se llama “Que no me pierda” de Diego Torres:
“Que no me pierda en la noche
Que no me duerma en el vino
Que no me pierda en el camino
En el abrazo de la gente que
Tiene el corazón frío
Que no me pierda en la bruma
Que no me duerma en el ruido
Que no me encuentre confundido
En el canto del que adula y que
Sólo juega conmigo…
…La vida vale la pena
Si aprendo a hacer el camino”
Los valores tienen que ver con construir mi identidad, cómo quiero relacionarme con los otros, con quién quiero relacionarme, desde qué lugar, cuáles son mis límites, lo que traigo desde mis capacidades, de mi estilo de vida, de lo que me gusta y lo que no me gusta.
Por lo tanto, a la pregunta inicial: ¿Se pueden cambiar los valores de acuerdo a las circunstancias? Puedo responder que sí. ¿Puedo cambiar mis valores si los que tengo me llevan a batallas diarias? Pues sí. Escribiendo los valores y eligiendo los que quiero integrar a mi vida actual, de acuerdo a mis circunstancias actuales, he elegido aparcar algunos valores e integrar otros. Los valores intrínsecos a mi personalidad, a mi identidad, permanecerán, pero no los sacaré a relucir cada vez que necesite. Eso yo ya lo sé, no tengo que ir por la vida demostrando lo honesta o respetuosa que soy. Lo sé y con eso me basta.
Lo que integraré son valores que nunca he reconocido como propios, aunque estuvieran ahí, como por ejemplo la sensibilidad que llevo a cuestas, la belleza que disfruto cada día, la gratitud que practico diariamente. Y trabajaré con ellos, para darles cabida en mi día a día. Les daré el lugar que les corresponde porque a mí hoy me interesa vivir esos valores, porque me dan paz, tranquilidad y me encantan, en vez de quedarme atada a valores que en mis circunstancias actuales me llevan a batallas diarias que son innecesarias. Yo elijo cómo quiero vivir mi vida. Yo soy la directora de mi orquesta, la entrenadora de mi equipo de fútbol, la jefa de mi vida.
¿Sabes cuáles son tus valores? ¿Sabes que significan esos valores que tienes? Si respondes que sí con seguridad ¿puedes decir con la misma seguridad que son propios o son heredados?
Si te quedas pensando, como lo hice yo, te invito a que te sientes un día a pensar cuáles son esos valores que te hacen librar batallas diarias. Una vez que lo descubras, te invito a hacerte las siguientes preguntas:
¿Para qué te aferras a ese valor? ¿Qué significa para ti ese valor? ¿Qué emoción te trae? ¿Realmente vale la pena la batalla que estás librando defendiendo ese valor?
Es un excelente ejercicio para darnos cuenta donde estamos parados y cómo podemos hacernos la vida más fácil relacionándonos con los otros desde otro sitio.
Como siempre, te envío un abrazo de los que molan.
Te leo en comentarios.

