DE LA ESPERANZA A LA DECISION

DE LA ESPERANZA A LA DECISION

Seis años, seis palabras, y el alma que me susurra.
(Por Alejandra Fernández)

A veces la vida se cuenta mejor con palabras que con fechas, datos o eventos.

Cuando miro hacia atrás, descubro que los últimos seis años no fueron una sucesión de días, sino una secuencia de palabras que llegaron a mi como por obra de magia, y fueron vividas en el cuerpo, el alma y la mente.

Cada una llegó en su momento, con su propia voz y su propio ritmo, como si mi alma hubiera ido eligiéndolas antes que yo.

Me llegaron en forma de susurro mientras estaba ocupada en alguna cosa cotidiana. De repente se cruzaba la palaba en mis pensamientos, llegando sin avisar, sin relación con ningun tema o tarea que yo estuviera realizando en ese momento.

2020 trajo Esperanza,

2021 me pidió Empezar,

2022 me susurró Intuición,

2023 me llevó a la Transición,

2024 me enseñó a Confiar,

y 2025, finalmente, me mostró el poder de la Decisión.

Seis palabras y seis etapas de un mismo viaje: el de aprender a escuchar la vida con el cuerpo y el alma y desde el corazón.

🌱 2020: Esperanza

Fue el año en que el mundo se detuvo. Y aun así, algo en mí siguió latiendo, hablándome de algo que yo no entendía muy bien. No entendía que quería de mí.

Apareció “Esperanza”. Mi alma necesitaba una palabra que sostuviera la incertidumbre, una antorcha encendida cuando yo sentía que la oscuridad hacía acto de presencia y el miedo se instalaba en casi todo el planeta.

Aprendí que la esperanza no es ingenuidad, sino un acto de fe silencioso, con uno mismo.

Es mirar hacia lo desconocido, el miedo y la soledad y decir: “a pesar de todo, aun sigo creyendo”.

Fue la raíz que me sostuvo en tiempos de huracanes. El junco que se mecía en la tormenta, que se doblaba pero jamás se quebró.

🌿 2021 — Empezar

Después de esperar, vino el impulso.

Empezar fue el verbo que me devolvió movimiento al cuerpo y a la mente.

Significó levantarme, volver a caminar, aunque todavía no supiera hacia dónde.

Ese año entendí que el inicio nunca es perfecto, que lo importante es moverse, abrir una puerta, respirar distinto.

Empezar fue confiar en que algo nuevo podía crecer a pesar de la edad, de las circunstancias, de las creencias y comencé mi camino en el coaching.

Conocí gente maravillosa, que buscaba la luz, como la buscaba yo.

🌙 2022 — Intuición

Cuando el ruido bajó, apareció la voz. Ese año elegí escuchar aquella voz que me susurraba. Aquella que tantos años yo había apagado.

Comencé a leer las señales y dejé de decidir con la cabeza.  La intuición me llevó hacia adentro, a ese lugar donde no hay prisas ni dudas: mi corazón.

Donde existe solo el saber que no necesita explicación.

Fue el año de los silencios largos, de las certezas tranquilas, de mirar al cielo y sentir que alguien, o algo, me guiaba sin palabras.

Y comence a soltar y me dejé llevar. Y comencé a quererme y a cuidarme con consciencia.

🍂 2023 — Transición

El cambio comenzó.

Fue un año de despedidas invisibles, de sitios inexplorados. De comenzar a disfrutar siendo yo, sin esconderme o apagarme.

La luz pedía paso.

Ni lo viejo terminaba de irse, ni lo nuevo de llegar.

La transición me enseñó a vivir entre dos planos, dos mundos, dos realidades.

A dejar que las cosas se cayeran si ya habían cumplido su ciclo.

Fue el tiempo del «Attraversiamo», del desorden con propósito, de la espera que yo no sabía en qué se convertiría.

Aprendí que también en el vacío hay vida. Y que con fe y fuerza de espíritu se atraviesan el miedo y la desesperanza.
Se resume en la frase que me regaló una amiga: ”Cuando no sepas que hacer, no hagas nada”.

Espera y respira.

🌾 2024 — Confiar

Después de tanto movimiento interno, llegó el aprendizaje de soltar.

Confiar fue respirar más profundamente, rendirme a la corriente del río que te lleva a algún sitio sin decirte adonde, fue dejar de pelear con la vida.

No fue fácil. Confiar no es cerrar los ojos y dejar que pasen las cosas: es abrirlos y aceptar que no siempre puedo prever lo que viene.

Ese año sentí que algo se aquietaba en mí.

Viajé, disfruté, reí, solté, me regalé cosas bonitas, me mimé y me cuidé.

Como quien abre las ventanas después de un largo invierno, dejé entrar la brisa para que moviera lo que estaba quieto.

La confianza me devolvió el equilibrio.

Me enseñó que el control es solo otra forma de miedo, y que el amor, el verdadero, siempre implica entrega.

🔥 2025 — Decisión

Este año, la palabra me encontró ya distinta. Fuerte, segura, pero me faltaba decidir.

Después de esperar, empezar, intuir, transitar y confiar, supe que era tiempo de actuar desde otro lugar.

Decidir no fue apresurarme, sino elegir con consciencia. Rendí y aprobé exámenes, saqué la ciudadanía, rompí barreras y cambié creencias.

Pasé del “no me lo merezco” a “Ésto es para mí” y cambié el coche y ascendí en el trabajo. Comenzó a tomar forma mi proyecto.

Me sentí libre, fuerte, feliz. Viajé sola y viajé acompañada. Hice cursos de panes y quesos. Volví a pintar.

Hubo altibajos, pero aprendí a aceptarlos con calma, y a mirar desde otra perspectiva y elegir otro camino.

Seguí con mi formación y le dí lugar a mi voz. Fue decirle sí a mi verdad, sin escuchar tanto ruido alrededor y escuchándome más a mí.

Descubrí que las decisiones que nacen del alma no buscan aprobación, solo quieren coherencia.

Cada paso que di este año fue fruto de todas las palabras anteriores: la esperanza que me sostuvo, la intuición que me guió, la confianza que me abrazó.

🌸 El hilo invisible

Ahora, al mirar la secuencia completa, comprendo la trama que mi alma tejió sin yo darme cuenta.

Fue un viaje desde la luz más tenue hasta la claridad plena.

De la fe a la acción.

De la esperanza a la creación.

Cada palabra fue un peldaño de mi escalera:

Esperanza me ancló.

Empezar me movió.

Intuición me reveló.

Transición me transformó.

Confiar me sostuvo.

Decisión me afirmó.

Y juntas dibujan un mapa: el de una mujer que aprendió a creer, a escuchar, a soltar y finalmente, a elegir desde su alma, desde su autenticidad, desde su fuerza y libertad.

🌕 El cierre del ciclo

Hoy, al despedir el 2025, no busco una meta.

Solo me preparo para escuchar cuál será la palabra que vendrá para acompañarme en el 2026.

No la forzaré. No la elegiré con la mente. Dejaré que aparezca como una brisa, como lo hicieron las otras.

Dejaré que me encuentre, como siempre lo hace: en silencio, cuando el alma está lista.

Porque entendí que las palabras no son solo letras que se unen: son caminos.

Y que, cuando se viven desde el corazón, cada una deja su marca en el Ser.

Gracias a todos los que me acompañan siempre. Vosotros sabéis quienes sois. No puedo nombraros a todos porque la lista sería larga y doy gracias infinitas por ello.

Tener cerca tanta gente, que me quiere bien y disfruta de la vida como yo, es un REGALO de la VIDA.

Os deseo un cierre de 2025 lleno de gratitud, de amor, de abrazos, de esos abrazos que molan de verdad.

Dicen que el 2025 es un cierre. Y yo brindo por ello. Porque cada vez que hay un cierre, hay un comienzo.

Otra Ale despierta, la que ama la libertad, las risas, la alegría y la Autenticidad.

2026: Estoy lista para abrir el champagne, sacarme los zapatos y subirme a la mesa y bailar!

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