Ser coherente contigo
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Hace unos días una colega me ofreció hacer un directo para hablar de mí y yo pensé: ¿Hablar de mí? ¡Si yo no tengo nada para decir! Pensaba en el rol de impostora. Nunca pensé que tuviera algo interesante para contar.
Eso me quedó varios días rondando en el pensamiento y luego reflexionando, me dije: Cada uno de nosotros tenemos algo para contar, todos somos “Story Tellers” o contadores de historias. Todos tenemos una historia de vida, una historia que quizás a alguien le interesa y además, le puede servir.
Alguien que está pasando por una situación similar y no sabe cómo salir de ella o incluso alguien que ya ha pasado alguna situación de vida y puede ayudarme a mí a encontrar la respuesta. Siempre viene bien escuchar a las personas, su historia de vida, sus experiencias, porque pueden ayudarnos en determinados momentos, y eso ¡eso es fantástico!
Hoy mientras desayunaba, pensaba en distintas situaciones, lejos de casa, de mi gente, y pensaba las veces que no pensé en mí, no me cuidé y acepté gente en mi entorno solo porque hablaban mi idioma, aunque no tuvieran los mismos valores que yo. Y eso me llevó a sufrir situaciones que no me hubiesen sucedido en mi lugar de origen.
Y como un tema lleva a otro, esto me llevó al tema valores. A preguntarme si en ese tiempo fui fiel a mis valores, a lo que era importante para mí en la vida.
¿Qué son los Valores? Pues son aquellos principios que nos guían al tomar decisiones, qué está bien o está mal según nuestra cultura, qué es importante y qué no lo es para uno.
Al vivir en el extranjero, muchas veces, nuestros valores pueden chocar con los valores de la gente del lugar donde estás viviendo. Y esto me lleva al principio del texto: Es importante tener claro que es lo que uno quiere en la vida, pero también es importante escuchar otras versiones para entender, si pasas por un momento “raro” en tu vida, como puedes salir de determinadas situaciones.
Al llegar a Alemania me sentía sola, distinta, debía aprender el idioma lo más rápido posible para poder interactuar con la gente del lugar. Así fue que me acerqué a gente que hablaban mi idioma, pero en realidad no buscaban lo mismo que yo. Yo buscaba compañía, alguien que me escuchara y entendiera y algunas personas tienen otros intereses. Yo buscaba desde la necesidad y así me fue. Ahora, echando la vista hacia atrás y siendo autocompasiva, me doy cuenta que fui naive, pero aprendí a abrir los ojos. A escuchar, a ver, a observar. Ahora conozco gente no desde la necesidad, sino desde la intención de pasar buenos momentos, buenas charlas y risas. Hace un par de años me acerqué a una comunidad de expats (la verdad que la palabra expatriado no me resuena para nada) y eso me ayudó a disfrutar de mi cultura desde las ganas de participar y compartir y no desde la necesidad.
¿Qué valores son importantes para mí? La honestidad, la amistad, el respeto, el cooperar y compartir, la libertad, la tranquilidad, la compasión, la felicidad, la humildad, la integridad, la lealtad y puedo seguir…
Cuando uno está solo y tiene la necesidad de juntarse con gente, puede suceder que dejes de lado valores que son importantes para tí, con los que has vivido toda tu vida, simplemente por no estar solo. Y no te creas que no le puede pasar a cualquiera. Yo no pensé que eso podía pasarme a mí.
Al vivir en el extranjero pasarás por situaciones que desafíen tus valores, te llamarán la atención nuevos valores que no eran importantes para ti, y algunos valores propios serán criticados.
Ten en cuenta que los valores son principios flexibles, pueden evolucionar a lo largo de la vida. Recuerda que los valores son creencias que nos ayudan a elegir algo por sobre otra cosa, y eso, siempre podemos cambiarlo. Por eso es importante tener bien claro que es importante para uno, hay valores fundamentales que no se pueden negociar si lo tienes claro.
Por eso ahora aprendí a parar cuando algo no resuena conmigo. Lo evalúo, me tomo un par de días para pensar sobre ello y luego actúo, no desde la necesidad sino desde la coherencia conmigo.
Y lo segundo que te puede servir es escuchar a otra gente, hablar con amigos, familiares o incluso acercarte a una comunidad de expatriados (y otra vez con la palabrita…), donde podrás charlar con otra gente sobre tus inquietudes y encontrar un equilibrio entre lo que piensas, sientes, dices y haces.
Eso es coherencia, y nunca estará reñido con los valores del lugar donde te encuentres.
Un buen ejercicio que puedes hacer es tomarte un tiempo en el que te encuentres tranquilo, en paz contigo, sin que nada te sobresalte o te quite de ese momento de reflexión y escribir en un cuaderno cuáles son tus principios o valores fundamentales, que no negociarías por nada del mundo y cuáles son los valores que podrías llegar a ceder en determinadas situaciones y/o adquirir nuevos valores, que te permitan vivir en paz con tu nueva comunidad.
Esto se trata de cuidarte, de tener una mente abierta y de respetarte.


