LA PANDEMIA YA PASÓ
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Y… ¿AHORA QUÉ?

Escuchando a la gente hablar de cómo ha cambiado su vida después de la pandemia y lo que ello ha supuesto, me puse a reflexionar que, más allá de lo que hemos vivido todos: encierros, no poder ver a nuestra familia o amigos, personas mayores en residencias, solos y sin poder recibir visitas, adelantando para algunos la muerte por tristeza y soledad, los efectos posteriores de la enfermedad, etc., poco he escuchado en relación a lo que ese momento en nuestra historia como humanidad, ha significado para muchos, como individuos y como sociedad.
Es una sensación extraña, se han levantado las medidas, volvemos a nuestras rutinas o no, y a seguir hacia adelante.
Hubo cambios que, para muchos, fueron positivos y que se venían hablando desde hacía muchísimos años, y era la posibilidad de trabajar desde casa. Eso trajo como consecuencia, que, una vez que la pandemia dejó de ser pandemia, la gente ya no quisiera volver a sus puestos de trabajo, ya que las familias se adaptaron a un sistema más amigable de reorganización familiar, aunque, por otro lado, esto generara desafíos para lograr ese equilibrio entre la vida familiar y laboral. Pero algo quedó claro, no necesitamos estar 8 horas detrás de un ordenador fuera de casa. Podemos hacerlo desde casa también. Algunas empresas implementaron el sistema híbrido, unos días en casa, otros días en la empresa, que sirvió para que muchos pudieran seguir teniendo esos espacios de trabajo en familia.
Lo que me viene dando vueltas a la cabeza desde hace un tiempo, es que hasta ahora no he escuchado hablar de lo que ha significado realmente esta reorganización de nuestras vidas, por llamarlo de algún modo. Gente que perdía sus trabajos y tenían que reinventarse, gente rota por perder familiares y no poder siquiera despedirse de ellos en condiciones normales, proyectos que quedaron a medias porque no había oportunidades para seguir adelante, niños con problemas de estrés y adaptación, entre otras cosas.

Todo eso nos llevó a muchos de nosotros a reflexionar sobre nuestras vidas. Y nos encontramos replanteándonos de la noche a la mañana nuestra vida completa, nuestros sueños, quien queríamos ser y si, realmente, queríamos la vida que teníamos. Hubo muchas separaciones, muchos sueños truncados, y de repente perdimos el horizonte, comenzamos a plantearnos que queríamos algo distinto, pero no sabíamos qué, ni cómo lograrlo.
Muchos de nosotros quisimos retomar actividades que muchos años atrás habíamos dejado, olvidadas en algún rincón oscuro de nuestra alma, mente o corazón, para volver a encontrarnos a nosotros mismos.
Retomar el camino ha costado muchísimo para muchas personas en todo el planeta, tratando de comenzar con nuevos emprendimientos, aprendiendo de nuevo como niños a relacionarnos con el otro, al que teníamos enfrente, sin mascarillas, sin temor y sin incertidumbre, luego del aislamiento social al que fuimos sometidos.
Aprendiendo a organizarnos de nuevo, como si un tornado hubiese pasado por delante de nuestras narices y nos hubiese despojado de nuestra forma de ser, vivir, actuar, abrazar, sentir.

Nos ha cambiado la forma de ver la vida, qué era lo realmente importante en nuestras vidas. Muchos hemos comenzado a valorar más nuestro cuerpo, nuestro medio para movernos por el mundo, y luego de mucho esfuerzo, hemos retomado el ejercicio físico, cuidándonos con lo que consumimos diariamente.
Muchas personas han perdido el trabajo, pero muchas otras han decidido, por voluntad propia, dejar el trabajo que tenían, para buscar algo donde pudieran encontrar ese equilibrio entre la vida laboral y personal, buscando flexibilidad y estableciendo límites para no ser molestados fuera del horario de trabajo, reinventándose.
Otras personas, han retomado una carrera universitaria que habían dejado o incluso personas que se han apuntado a estudiar lo que quisieron estudiar con 20 años y nunca pudieron o postergaron.
El impacto que ha provocado la pandemia ha sido alto, para muchos doloroso. Y ahora debemos aprender otra forma de vivir, de trabajar y de relacionarnos con el otro.
Es responsabilidad de cada uno de nosotros elegir como queremos vivir nuestra vida.
Está claro que la pandemia ha sido una experiencia transformadora para muchos, y esto puede influir en cómo las personas eligen vivir sus vidas y enfrentan el futuro.
Como en todo, hay muchas cosas negativas, pero también positivas.
¿Quieres saber qué es lo positivo? Que somos seres humanos y siempre tenemos la oportunidad de elegir, de aprender, y si no podemos solos, siempre habrá alguien que nos eche una mano.
Alguien que nos escuche y nos acompañe a reorientar nuestra vida, a elegir que queremos, que nos hace bien, que es importante ahora y quien queremos ser.
Si no tuvieras miedo ¿Quién serías? ¿Qué elegirías ser? ¿Y hacer?
No tengas miedo. Da el primer paso.

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