LA VIDA VIVIENDO EN EL EXTRANJERO

LA VIDA VIVIENDO EN EL EXTRANJERO

La vida te ha llevado por otro camino del que pensabas y no es tan bonito como lo imaginabas.

Por esas cosas de la vida, un día se presenta una oportunidad para uno de los dos en la pareja, de comenzar un nuevo proyecto en otro país y tú decides acompañarl@.

Sientes ilusión, miedo, algo de angustia porque no sabes cómo será. Tu casa, tu familia, tus amigos, todo quedara atrás. Sabrás que volverás a verlos en cuanto se presente la oportunidad y te vas convencid@ de ello.

Llegas al nuevo sitio con todas las ganas y la ilusión por comenzar algo nuevo y en pocos días notas que no es lo que esperabas, que las cosas no son tan “fáciles” como pensabas. Sabías que no iban a ser fáciles.


                                           Drazen Zigic – Freepik

Para poder integrarte y ocupar tu tiempo “ahora” libre, decides apuntarte a un curso de idiomas, para que te sea más fácil a la hora de hacer trámites, ir a hacer la compra y comunicarte con tus nuevos vecinos.

Apuntas a tus hijos al nuevo cole y ahí te enfrentas a los primeros desafíos. Hablar con la dirección del cole, sus profesor@s y maestr@s. Quizás ellos no hablan inglés. Intentas localizar a algún padre/madre que te traduzca por lo menos al inglés.

Entonces te darás cuenta de que aprender el idioma, más que por facilidad en la adaptación, será por necesidad. Sin el nuevo idioma, las puertas se te comienzan a cerrar.

Vas aprendiendo con más urgencia y aun así te cuesta comunicarte. Algunos, amablemente, ven tus errores como encantadores, otros como algo gracioso, y te lo remarcan. Aquí comienzas a preguntarte si has hecho bien en venir, en movilizar todo esa rueda que tan bien funcionaba hace unos meses atrás.

Lo que antes te parecía una aventura, ahora comienza a asomarse como algo distinto.

Puede que comiencen los roces en la pareja, que necesites hablar con alguien y tu pareja este ocupad@ en su nuevo trabajo y luchando su propia batalla.

Y empiezas a comunicarte con tu gente, la que quedo allí. Y tú que te veías fuerte, decidid@, alegre, divertid@, comienzas a verte pequeño y necesitado. Muchos de los que están en tu tierra no entienden tu desolación. Piensan que es genial comenzar esa aventura y que dentro de un tiempo esas cosas sólo serán anécdotas. Pero tu dolor es de hoy, no de mañana.

Cuando conoces gente, no puedes  hablar de tus emociones, los valores son distintos y lo que a ti te parece normal, en la sociedad nueva no lo ven como tal y viceversa.

En ese momento te enfrentas a las creencias de los otros, pero lo nuevo de esta situación es que tú comienzas a tener tus nuevas creencias, que en vez de impulsarte hacia adelante, te dejan clavado al suelo que pisas.

¿Qué puedes hacer distinto?

  • Observar cuales son los valores que son importantes en esta, tu nueva sociedad. Así podrás saber a qué atenerte y evitarás malos entendidos. Y aún más importante, no enjuiciar.
  • Aprender los reglamentos del nuevo sitio donde vas a vivir. De esa forma evitarás situaciones desagradables. 
  • Observa y aprende. Vas a ahorrar tiempo y energía que luego agradecerás.
  • Eso no significa que tengas que cambiar tus valores, pero tendrás nuevas herramientas para poder defender los tuyos y puedes trabajar en valores que quizás no eran tan importantes para tí, como la puntualidad o la independencia .
  • Rodéate de personas que te hagan sentir bien, da igual en qué país residas. Esas personas vitamina te ayudarán a comenzar, a seguir y si se da, tendrás amigos para toda la vida.

Vivir en el extranjero puede ser una aventura, pero puede ser una aventura muy difícil, de la que muchas veces no se habla abiertamente por miedo a lo que pensarán los demás y por las expectativas que cada uno tenga:
¿Será que no soy lo suficientemente fuerte? ¿Será que soy una persona que se queja de todo? ¿Por qué no puedo acostumbrarme?
Y llegará el momento de indecisión, de preguntarte quién eres, qué quieres realmente.

La soledad que se siente en determinadas fechas, la lejanía de los seres queridos que no los tienes cuando quizás más los necesitas, el perder tu identidad al querer agradar a todos para que te sea un poco más fácil, hace que un día te des cuenta de la pesada carga que puedes llegar a transportar.

Pero como en todo, el lado positivo es que cuando te das cuenta de la fuerza interior que tienes, a pesar del llanto, de la tristeza y de la soledad que has sentido, sabes que luego podrás con muchas cosas. Esa fuerza interior que tenemos se llama Resiliencia, esa fuerza que te permite, luego del esfuerzo, adaptarte a muchas situaciones que jamás se te hubieran ocurrido.

Poder darle ese ejemplo a tus hijos si los tienes, o a tus padres, a tus amigos y lo más importante: a ti mism@ es lo mejor que te puede pasar. Conocerte a pesar de las circunstancias. Quererte a pesar de las circunstancias y conocer esa maravillosa fuerza que tú sabes que tienes en tu interior.

ArthurHidden – Freepiindependencia

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