LA PUERTA DEL ALMA SE ABRE HACIA ADENTRO

LA PUERTA DEL ALMA SE ABRE HACIA ADENTRO

Hoy leyendo un texto que me enviaron, me quede pensando en que es cierto que todos tenemos problemas, y hay problemas reales, pero hoy, echando la vista hacia atrás, me he dado cuenta que yo alimenté esos problemas también, al prestarles más atención de la que se merecían, al ponerme como víctima de una situación, al focalizar el problema como problema en sí mismo, en vez de centrarme en la solución.

                     

Y ahí recuperé una frase que había leído hace tiempo que decía que “la idea de la teoría del inmaterialismo de Berkeley muestra cómo las personas pueden estar expuestas al mismo mundo pero aun así ver las cosas de manera diferente”.

«Esse est percipi» es todo el argumento de Berkeley resumido en un par de palabras que significan «ser es ser percibido».

Y lo que nos pasa a muchos de los que vivimos en el extranjero es que sentimos que no nos ven, no nos escuchan, no nos consideran o todo lo contrario: nos ven mucho, a veces, demasiado para nuestro gusto, diría yo.

¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que nunca pasarás desapercibido. Siendo extranjero puede que te encuentres con gente que no te preste demasiada atención porque no hablas bien el idioma, o no tenga en cuenta tus comentarios en una reunión, o tengas que buscar un traductor para poder hablar con la maestra del colegio de tus hijos porque no te entienden o no quieren hacerlo, es cierto que hay que tomarse su tiempo cuando uno habla con gente que no habla tu idioma y a veces, hay gente que no tiene ese tiempo o no tiene empatía o muchos otros “no” que hoy no vienen al caso.

Hay veces que el solo hecho de decir una palabra hará que muchos ojos se centren en ti y tampoco es el hecho de ir llamando la atención adonde uno va.

La atención “equilibrada” que uno conocía en su lugar de origen ya no existe. Y a veces se hace duro. Ser es ser percibido.

Volviendo a la teoría del inmaterialismo de Berkeley, donde las personas estando expuestas al mismo mundo, pueden ver las cosas de manera diferente, me trajo recuerdos de mi vida viviendo en países extranjeros.

Cómo yo percibía las cosas, mientras otros las percibían de manera distinta.

Está claro que dos personas pueden ver el mismo hecho y, de acuerdo a sus vivencias, emociones, valores, creencias, pueden percibirlo de manera diferente.

¿Qué me lleva a pensar en esto? Que muchas veces cogemos estas vivencias como verdades absolutas, cuando en realidad son hechos, que aunque no nos sienta bien que un compañero de trabajo, un jefe, la maestra de tus hijos o la cajera del supermercado nos trate de forma diferente por el solo hecho de hablar distinto, palabras más, palabras menos, con acento marcado o sin él, lo que hacemos es darle poder a esa persona y así vamos perdiendo nuestro propio poder.

El poder que nos hizo llegar a donde hemos llegado: a hacer las maletas, desarmar una casa, meter todo en cajas y mudarte a otro país, a entrar en un nuevo trabajo con un idioma completamente diferente al nuestro, cambiar creencias o ampliar nuestra cartera de valores, ampliar nuestra agenda de teléfonos con nueva gente interesante y motivada como estábamos nosotros al llegar.

Que a pesar de todos los disgustos, miedos, frustraciones, nuestro Ser sabe que hoy, aquí y ahora, somos aún más valientes que hace un tiempo, no tenemos tanto miedo a arriesgarnos a hacer cosas nuevas. Que el cambio nos ha hecho progresar a un nivel que no hubiésemos pensado. Quizás antes cogías un avión para irte de vacaciones y ahora te mueves en los aeropuertos como si fueras del salón de tu casa a la cocina. Esto para mucha gente es impensable. Para mí lo era hace muchos años. Puede parecer una tontería, pero no lo es. Si te pones a pensar en ello, el moverte por el mundo como si estuvieras por tu casa te da libertad, energía, valor, y eso te permitirá hacer muchas cosas nuevas, independientemente de cómo te mire la gente. Piensa en ello.

Vamos cambiando con los años, y eso nadie lo pone en duda, pero hoy echando la vista atrás, me doy cuenta el poder que le he dado a gente que ni conocía. La energía que he desperdiciado en lugar de ponerla en mí. Y hoy, a pesar de ello, estoy contenta con todo lo que he logrado. No me refiero a nada material, sino a mi Ser. Sé que muchos dirán: ya, pero con eso no comes. Y no, no como. Pero sí sé que mañana, donde me ponga el destino, tendré la fuerza suficiente para enfrentarme y disfrutar de mi nuevo desafío.

Porque aprendí, que cambiando mis pensamientos, creo la vida que yo quiero, que mi vida no me la crean las personas que tengo a mi alrededor, sino yo misma.

Conocerte a ti misma, encontrarte, ser presente en el mundo en el que vives hoy y ahora, reconciliarte con el sitio en el que vives, practicar la aceptación y cultivar tu energía hará que se produzca un cambio de perspectiva.

Y eso es lo que hace preciosa la vida que vivimos.

                                             

                  “La verdadera profesión del ser humano es encontrar el camino hacia sí mismo”

HERMANN HESSE

2 comentarios en «LA PUERTA DEL ALMA SE ABRE HACIA ADENTRO»

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