CARTA A UN ALMA SENSIBLE DE CUATRO PATAS
Alejandra Fernandez Comentarios 2 comentarios
Perdón por no haber escrito este domingo, pero ha sido una semana muy especial. Ha sido una semana de despedidas.
Hoy escribo sobre nuestros compañeros de vida de 4 patas. En mi familia somos muy bicheros, nos gustan los animales. Hemos disfrutado de su compañía y ellos de la nuestra. Lamentablemente, o gracias al Universo, ellos no viven tanto como nosotros….entonces sus partidas son muy dolorosas porque son muchos años y cuando se marchan, dejan un vacío en el corazón difícil de tapar.
Esta vez voy a escribir de la familia perruna de mi hermana, Vanesa, una persona muy sabia y con su alma conectada a la de los animales. Hace unos meses partió para el cielo de los perros Reina, una pitbull con un corazón enorme…. ¡más grande que su cabeza!
Yo no la conocí mucho porque mi hermana se marchó de España y volvió a Argentina hace unos 7 años con la familia humana y perruna. A Reina la vi antes de su viaje a Buenos Aires y luego la vi una vez cuando viaje en 2020, pero por la situación mundial vivida, no pude estar con ellos.
Con los que tuve más relación fue con Newton y Branca en este último viaje en marzo de 2023. Estuve 3 semanas en lo de mi hermana y salíamos todas las mañanas entre las 07:00 y las 08:00 a pasear a los perros y luego por la tarde también.
Lamentablemente para mí, me tocó vivir los últimos meses de Newton con visitas al veterinario, viajando juntos en la parte trasera del coche. Disfruté de sus paseos, tranquilos, su mirada serena, quizás algo cansada. Pero lo disfruté, disfruté de su compañía.
Mientras yo paseaba a Branca con la correa, mi hermana iba con Newton, él no necesitaba correa, muy obediente, muy compañero. Y lo que más me llamaba la atención de él, era que si él iba adelante y no escuchaba pasos, se paraba y te miraba con esa mirada dulce esperando que dieras el siguiente paso, entonces él avanzaba…. Varias veces jugaba a que me quedaba parada esperando su reacción. Siempre era la misma, el no seguía avanzando si el grupo no iba con él.
Si los perros tienen alma, él era un alma vieja… se le veía en el fondo de su mirada. Su mirada era como de una sabiduría sin tiempo ni espacio. A veces mirándolo a los ojos, te olvidabas que era un perro….un ser con cuatro patas. Tenías la sensación de mirar a alguien de otro tiempo y con sabiduría en su interior. Este sábado pasado, se fue Newton al cielo de los perros. Su misión en esta vida fue la de acompañar. Era un compañero de 4 patas.
Si el pudiera decir algo, sería algo así: No te pongas triste por mí, he vivido una vida feliz gracias a ti. Hemos sido tú y yo, de par a par, sin diferencias por ser yo un perro y tú, una persona. Hemos compartido largos viajes, diferentes países y culturas, conocido gente, vivido experiencias que nos han fortalecido a ambos y yo he estado junto a ti, siempre listo para recibir tu abrazo, acompañándote, apoyándote. Has sido un ser especial, has sido un ángel para mí. Has cuidado de mí, protegido, alimentado, he escuchado cuando llorabas por mí, he sentido la culpa que sentías porque pensabas que podrías haber hecho algo distinto. No te culpes, nadie hubiese hecho todo lo que tú has hecho por mí, tus noches acostada al lado mío, abrazándome, hablándome, cuidándome, inventando artilugios para poder cargarme y bajarme por las escaleras, tus ricas comidas, tu cuidado eterno, tus preocupaciones, tus lágrimas.
Recuerda que yo vivo el presente, vivo el hoy y ahora y cada uno de esos momentos los he disfrutado intensamente. Gracias a ti he conocido el amor, tú has sido mi ángel de dos patas. Quiero que sepas también, que elegí irme cuando sabía que no ibas a estar, porque sabía que la partida hubiese sido más difícil para mí, sabiendo que me verías partir…de esta forma, al haber elegido ese preciso momento, me llevo conmigo tu despedida calma, tu olor, tu cara y tu mirada transmitiéndome tu amor. De la otra forma me hubiese llevado también tu dolor intenso y desgarrado.
No llores más, he sido inmensamente feliz, y me voy feliz, me llevo los recuerdos, tu voz hablándome. Mi trabajo en esta vida fue acompañarte y verte feliz.
Recuerda los momentos que hemos vivido y sonríe… a mí me gustaría verte feliz, como lo fuimos juntos.
Si yo estoy feliz ¿por qué tu estas triste? Me llevaras en tu corazón y cada vez que veas una persona feliz jugando con su amigo de 4 patas, recordarás con orgullo lo que nosotros hemos vivido juntos. Tú has sido un ángel para mí, ahora me toca a mí cuidarte. Cuando salgas a pasear con mi hermanita Branca, piensa que yo estoy delante, detrás, al lado tuyo, cuidándote.
No te preocupes compañera, yo estaré a tu lado.



2 comentarios en «CARTA A UN ALMA SENSIBLE DE CUATRO PATAS»
Gracias!
Espero te haya servido un poquito nada más…