LA CONFIANZA
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Había una vez un granjero que, mientras caminaba por el bosque, encontró un polluelo de águila herido. Se lo llevó a su casa, lo curó y lo puso en su corral. El ave aprendió a comer la misma comida que los pollos y a comportarse como estos.
Un día, un naturista que pasaba por allí le preguntó al granjero:
– ¿Por qué este águila, el rey de todas las aves y pájaros, permanece encerrado en el corral con los pollos?
El granjero contestó:
– Me lo encontré malherido en el bosque.
– Le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser como un pollo.
– No ha aprendido a volar. Ya no es un águila.
El naturista dijo:
– Es bonito de tu parte haberle recogido y haberle curado y cuidado.
– Sin embargo, tiene corazón de águila y con toda seguridad se le puede enseñar a volar.
– ¿Qué te parece si le ponemos en situación de hacerlo?
Le respondió el granjero:
– No entiendo lo que me dices.
– Si hubiera querido volar, lo hubiese hecho.
– Yo no se lo he impedido.
El naturista:
– Es verdad, tú no se lo has impedido.
– Pero le enseñaste a comportarse como los pollos, por eso no vuela.
– ¿Y si le enseñáramos a volar como las águilas?
– Ok, probemos – dijo el granjero animado, el naturista al día siguiente sacó al aguilucho del corral, lo cogió suavemente en brazos y lo llevó hasta una loma cercana.
Le dijo:
– Tú perteneces al cielo, no a la tierra.
– Abre tus alas y vuela. Puedes hacerlo.
Estas palabras persuasivas no convencieron al aguilucho. Estaba confuso y al ver desde la loma a los pollos comiendo, se fue dando saltos a reunirse con ellos. Creyó que había perdido su capacidad de volar y tuvo miedo.
Sin desanimarse, al día siguiente el naturista llevó al aguilucho al tejado de la granja y le animó diciendo:
– Eres un águila.
– Abre las alas y vuela. Puedes hacerlo.
El aguilucho tuvo miedo de nuevo de sí mismo y de todo lo que le rodeaba. Nunca lo había contemplado desde aquella altura. Temblando, miró al naturista y saltó una vez más hacia el corral.
Muy temprano al día siguiente el naturista llevó al aguilucho a una elevada montaña.
Una vez allí le animó diciendo:
– Eres un águila
– Abre las alas y vuela.
El aguilucho miró fijamente los ojos del naturista. Éste, impresionado por aquella mirada, le dijo en voz baja y suavemente:
– No me sorprende que tengas miedo.
– Es normal que lo tengas.
– Pero ya verás cómo vale la pena intentarlo.
– Podrás recorrer distancias enormes, jugar con el viento y conocer otros corazones de águila.
– Además estos días pasados, cuando saltabas pudiste comprobar qué fuerza tienen tus alas.
El aguilucho miró alrededor, abajo hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Entonces, el naturista lo levantó hacia el sol y lo acarició suavemente. El aguilucho abrió lentamente las alas y finalmente con un grito triunfante, voló alejándose en el cielo. Había recuperado por fin sus posibilidades.
Fuente: autor desconocido
La confianza es ese motor que nos permite ir más allá de nuestros pensamientos, creencias, valores y apoyarnos en el otro o en uno mismo con total seguridad.
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Es la necesidad de fluir y de poder relacionarnos con los demás. Es una predicción que hacemos cuando conocemos a alguien y así como la damos o la cogemos, se puede perder de forma rápida, por una desilusión o una traición.
La confianza da seguridad, estabilidad, apoyo, tranquilidad. Es respeto por uno mismo y por el otro, es estar dispuesto al dialogo, es comprenderse y comprender al otro. Es ser alentado a ser mejores cada día. Y es ser acogidos desde el amor y el poder creer en uno mismo y en el otro y que otros crean en nosotros también.
¿Que nos enseña el valor de la confianza?
La confianza genera un clima ideal para el aprendizaje, para el diálogo, para resolver conflictos y problemas, para motivarnos a seguir aprendiendo.
Confiar en ti mismo y en tus capacidades es necesario para gestionar los desafíos emocionales que se te cruzan en la vida y alcanzar los objetivos que te has propuesto.
¿Cómo se aplica el valor de la confianza?
La confianza nos ayuda a seguir adelante con nuestros propósitos, pese a las desilusiones o las dificultades. Implica la certeza de que, apoyándonos en nuestras fortalezas y virtudes, seremos capaces de lograr lo que nos propongamos.
¡Cumple las promesas que haces!
Es importante tener en cuenta los objetivos que nos ponemos a nosotros mismos o si nos comprometemos con otra persona. Es importante intentar ponernos objetivos en el que podamos confiar en nosotros mismos y así poder cumplir lo que decimos que deseamos alcanzar.
¡Desafíate a hacer algo que esta fuera de tu zona de comodidad!
Todos tenemos miedo a algo. Lo importante es reconocer ese miedo, aceptarlo y gestionarlo.
¿Cómo podemos gestionarlo? Si imaginamos una línea roja, y de este lado de la línea estoy yo y del otro lado mi miedo, podemos intentar cruzar esa línea roja, quedándonos cerca de ella por si queremos volver a nuestra zona de tranquilidad, pero dando ese pequeño paso que nos deje un ratito en esa zona de incomodidad. Eso nos permitirá reconocer ese miedo y así poder tener más confianza en uno mismo y en poder hacer algunas cosas que por desconfianza o miedo nunca lográbamos.
Para recuperar la confianza es necesario entender que los errores son aprendizajes que te darán una mejor versión de ti mismo, que gracias a esos errores descubrirás que hay otras opciones o caminos que escoger, lo que te permitirá a su vez desarrollar la confianza para poder seguir.
Así que no te autocastigues, no hace falta. Lo mejor que puedes hacer en esas situaciones es quedarte quieta/o pensando que ha sucedido, que he aprendido y cómo puedo gestionarlo para que la próxima vez sea diferente. Eso hará que la confianza en uno mismo y en los demás se sienta como un poder que te permitirá esa tranquilidad al actuar desde la paz y no desde el miedo.
¡Da las gracias cada día!
Reconoce tus talentos y brilla! Se bondadoso y cariñoso contigo y con los demás.
Intenta no compararte con otros, las comparaciones no son buenas guías. Tú tienes dentro todo lo que necesitas para brillar ¡todo está dentro tuyo!
Esa luz que se despierta contigo cada mañana, déjala ser, que te acompañe durante el día.
Confianza significa decirse a uno mismo en situaciones difíciles: Yo voy a estar bien y lograr sentir esa paz que solo se siente en el corazón.
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