SER PAS Y VIVIR EN EL EXTRANJERO
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Por PAS se entiende a aquellas Personas Altamente Sensibles que poseen un rasgo de la personalidad que hace que tengan tan desarrollado el sistema nervioso que les permita percibir sutilezas del entorno, que el resto de los seres humanos no son capaces.
Se calcula que alrededor del 15-20% de la población mundial es PAS.
Es un concepto que desarrolló la psicóloga Elaine Aron y dejó reflejado en su libro El Don de la Sensibilidad.
Hay cuatro pilares que se deben cumplir para considerarse a alguien Persona Altamente Sensible y son los siguientes:
- Procesa toda la información recibida de una manera intensa y profunda.
Necesita entender las situaciones de forma intelectual pero tambien emocional. - Se satura y se siente sobre-estimulada cuando debe procesar mucha información a la vez (sensorial y emocional), por ejemplo al estar en eventos sociales o en un centro comercial en la hora punta o en sitios concurridos donde haya mucha gente hablando y con ruidos de fondo.
- Se emociona con facilidad ante un sinfín de situaciones y cosas que le tocan el alma por su belleza y su pureza, pero de la misma manera por su tristeza o cuando siente una profunda impotencia.
Esto puede dar lugar a una intensa empatía, una característica que también forma parte del rasgo de la alta sensibilidad. - Posee una elevada sensibilidad en los cinco sentidos (vista, tacto, oído, gusto, olfato) y percibe también sutilezas, como pequeños cambios en el entorno o en el estado emocional de las personas.
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El ritmo al que va la sociedad, los horarios de la mayoría de los trabajos, los niveles de estimulación sensorial (ruidos fuertes, olores desagradables, luces brillantes), hace que muchas PAS vivamos en esta especie de continuo «estrés sensorial».
Además, el estar permanentemente sobre-estimulados, aparte de hacernos propensos a tener una baja autoestima, sentimientos de no valer, de no poder estar a la altura de… nos predispone a que podamos sufrir diferentes trastornos de ansiedad o de estados de ánimo provocando como consecuencia posibles problemas de salud o emocionales.
Al vivir en el extranjero esta sobre-estimulación se acentúa.
Estás en modo de alerta permanente. Sientes que te juzgan y además comienzas a juzgarte a ti misma.
Te tomas los comentarios de forma personal. Y comienzas a pensar que eres tú, no los demás.
No conoces a nadie, te sientes sola. No puedes comunicar tus emociones y sientes que no puedes contárselo a la gente, te faltan palabras.
Entras en una lucha por la diferencia de creencias y valores.
Has escuchado eso de Haz lo que vieras en donde estuvieras, pero no es tan fácil, ya que las expectativas son demasiado altas.
El resto de la sociedad considera que eres muy intensa o muy temperamental. Escuchas comentarios como “Estás exagerando”, “Eso no es para tanto”, “Te lo tomas todo demasiado a pecho”.
Luego de un tiempo comienzas a desarrollar diferentes personajes para protegerte. Te vuelves fría, o distante, o un poco arrogante ¿por qué no? O terminas aislándote.

Aquí es cuando te das cuenta que debes hacer algo. Aceptar o largarte. Han pasado ya un par de años y hasta ese momento no has sido consciente de cómo te ha afectado este tiempo fuera. Comienzas a preguntarte quien eres, que quieres de la vida y te has dado cuenta de que ya no eres la misma persona.
La sociedad no te entiende y además te sientes un bicho raro.
Si, además, vives en un país donde tu idioma materno no es el idioma del lugar, entonces las bromas o risas por tu manera de hablar se vuelven dardos y ya dejas de querer comunicarte. Prefieres estar calladito que soportando chascarrillos o comentarios aburridos.
La forma de vivir con todo esto es entender que esto es un proceso, que nada es un fracaso.
Es una revolución para tu ser, pero es una evolución para tu vida.
Y que, decidas lo que decidas, esto también pasará. Te hará más fuerte, hará que te conozcas más y entenderás que todo es un aprendizaje y son experiencias.
¿Qué podemos hacer para llevarlo de la mejor manera posible? A continuación te damos un par de consejos:
- Permítete y disfruta el ser diferente: No te sientas mal por ser diferente. Es una virtud en este mundo ser diferente, no un problema.
Piensa en todas las veces que ser diferente te resultó útil o agradable y usa esa sensación para disfrutar de esos momentos. - Descanso: el descanso es una maravilla. Tener tu tiempo para descansar, descansar el cuerpo y descansar de los demás. Busca tiempo para ti.
Escuchar una música tranquila, disfrutar de la tranquilidad y poder recargar energía es un regalo que te puedes hacer a ti misma.
Te permitirá ordenar las ideas, planificar mejor y dar prioridad a las cosas que tienes en el día a día. Esto te dará tranquilidad y funcionarás mucho mejor.
Disfruta de esos momentos a solas. Son un verdadero regalo para el alma. - Si en el trabajo te ves abrumada, piensa que eres diferente al resto. La competitividad no es lo tuyo. Los ritmos frenéticos de trabajo y las habladurías tampoco. Eres muy sensible a esas cosas.
Permítete dar una vuelta si te es posible o busca un sitio que te de tranquilidad, coge aire, haz un par de inhalaciones y exhalaciones y piensa qué puedes hacer diferente para que ese ambiente, quizás toxico, no te quite energía. - Regálate paseos en la naturaleza. Renuevan la mente y el alma.
Nútrete de la energía de los árboles, el canto de los pájaros, los rayos de sol, el ruido de algún arroyo pasando cerca.
Somos como baterías que necesitamos ser recargadas. -
Conocerte te da la ventaja para que puedas entender y aceptar que eres diferente y eso marcará la diferencia.
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Es lo que va a hacer que puedas encontrar tu lugar en el mundo, independientemente del sitio en el que vivas. Te leo.