LA RESILIENCIA
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
La resiliencia es una cualidad profundamente humana que nos permite enfrentar, adaptarnos y crecer frente a la adversidad.
Cómo explicar qué es la resiliencia cuando este pasado viernes alguien decidió atropellar con su coche a personas inocentes que estaban disfrutando de un mercadillo de Navidad. En un país donde, cada fin de semana en esta época de fiestas, muchos de nosotros visitamos mercadillos navideños, para encontrarnos con amigos y familiares, estos lugares se convierten en espacios de tranquilidad, encuentro y un descanso de la rutina diaria. Son momentos donde se respira felicidad y alegría, a pesar de las circunstancias difíciles que está viviendo el mundo actualmente. Sin embargo, cuando la tragedia golpea de esta manera, el dolor, la angustia y el enfado nos atraviesan profundamente, como flechas, dejando una marca de tristeza profunda en nuestro corazón. Absolutamente nada justifica lo que ha pasado.
En momentos de dificultad, cuando las circunstancias nos enfrentan y nuestras fuerzas parecen desaparecer, es la resiliencia la que nos sostiene y nos impulsa a seguir adelante, a levantarnos y dar el siguiente paso.
Ser resiliente no significa que no se sienta el dolor ni se experimente angustia, es aceptar la realidad que nos toca y enfrentarla con valentía, permitiéndonos aprender y transformarnos a través de las experiencias más difíciles. Es una forma de autocuidado, donde reconocemos nuestra fortaleza interior y nuestra capacidad para reconstruir nuestra vida, incluso en las circunstancias más complejas.
Según la RAE, “la resiliencia es la capacidad de adaptación de un ser vivo a un agente perturbador o un estado o situación adversos”.

¿Cuántas veces nos hemos encontrado en alguna situación adversa? ¡Muchas veces!
La muerte de un familiar, una enfermedad, una pérdida de trabajo, situaciones de mucho estrés financiero, una mudanza a otro país, un viaje cancelado.
La resiliencia se aprende en un proceso que requiere tiempo y esfuerzo y que compromete a las personas a tomar una serie de pasos.
¿Cuáles son los factores en la resiliencia?
Uno de los más importantes son las relaciones de apoyo y contención que se reciben tanto dentro como fuera de la familia. Tener un grupo de gente que esté detrás de uno sosteniendo es fundamental para tener la confianza suficiente y poder tener ese estímulo para dar ese paso hacia adelante.
Otros factores son la capacidad de solucionar problemas, la gestión emocional, poder ver el vaso medio lleno, o sea, tener una actitud positiva ante la vida y la posibilidad de hacer planes realistas y poder llevarlos a cabo.
Para ser una persona resiliente hay que aprender a identificar, aceptar y gestionar las emociones. En este proceso juega un papel clave la interpretación que nosotros mismos hacemos de las situaciones que nos toca vivir, ya que nuestra reacción emocional normalmente derivará de la interpretación o de la perspectiva con la que observemos la situación que nos toca vivir.
Experimentar el fracaso nos brinda la oportunidad de desarrollar esa resiliencia al darnos cuenta de que las decepciones y los reveses de la vida no son permanentes, sino que siempre se puede aprender del error. También nos habla de superación, ya que aprender a reconocer el esfuerzo e intentar nuevamente puede inculcar un sentido de resiliencia.
Las personas resilientes liberan sus emociones ante situaciones adversas expresando lo que sienten y lo que piensan, sin generar daño a otras personas. Esto les ayuda a liberar tensión acumulada. Dicen que es de sabios dejarse ayudar o pedir ayuda cuando uno la necesita.
Las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer ya que son conscientes de lo que pueden lograr y de cuáles son sus límites. Ven las dificultades como una oportunidad para aprender. Estas personas son capaces de ver más allá de esos momentos y no se dejan caer. Y si se caen, saben que luego se volverán a levantar, como el ave Fénix. Como me dijo una persona, hace tiempo ya, cuando yo estaba pasando por una situación difícil: «Me he caido 9 veces y me he levantado 10»
Por otro lado, las personas con menor resiliencia suelen asumir las cosas de forma rápida y por lo general están preparados mentalmente para el fracaso. Son aquellas personas que suelen ver el vaso medio vacío. Es poco probable que te adaptes a una situación estresante si no tienes confianza en ti mismo o en tus habilidades.
¿Cómo podemos desarrollar la resiliencia?
Aprendiendo a ser flexible ante situaciones adversas. Ser el junco y no el roble.
Cuentan que una vez crecieron juntos un junco y un roble. Al cabo de un tiempo el roble se hizo un enorme y engreído árbol que menospreciaba al junco burlándose de esta manera: -¡Qué pequeño y débil eres! Ni siquiera tienes ramas y tu tronco no aguantaría ni un tronco de kilo. Yo, sin embargo, soy grande, tengo poderosas ramas y mi tronco es mil veces más robusto que el tuyo. No sé ni siquiera por qué te hablo.
Un día un tornado arrasó la comarca y mientras que el roble se oponía a la fuerza del aire con toda su fuerza y vigor, el junco se movía al ritmo del tornado, el cual fue tan fuerte que terminó arrancando al roble.
Cuando llegó la calma, el junco se mantenía en pie porque no se opuso a la enorme fuerza que le atacaba, sino que supo ser flexible mientras que el roble cayó por creerse invulnerable.
Aceptar que el cambio es parte de la vida y esto significa que a veces las cosas no salen como uno espera o desea. Ser flexible para poder adaptarse a ese cambio es uno de los pilares fundamentales de la resiliencia.
Permitirse experimentar las emociones fuertes y tomándose el tiempo necesario para gestionarlas.
Pasar tiempo con las personas que te quieren para superar una situación estresante. A través de la conexión con quienes nos rodean encontramos consuelo, comprensión y motivación.
Confiar en lo que el cuerpo te pide, escuchándolo y haciendo lo que necesites para poder tener la capacidad y la fuerza para poder dar siguiente paso.
Evitar pensar que una crisis es algo insuperable. Siempre hay una salida y observando la situación desde otra perspectiva, se pueden ver otras posibilidades.
Una vez que has aceptado ese cambio, plantearte un nuevo objetivo y moverte hacia él.
Y fundamental, tener una visión positiva de uno mismo y confiar en el proceso. Evitar agrandar la situación cayendo en una espiral hacia abajo, de la que luego es mucho más difícil salir.
En resumen, la resiliencia nos invita a abrazar nuestras debilidades, a valorar nuestras fortalezas y a reconocer que, incluso en los momentos más oscuros, somos capaces de encontrar la luz que nos guía hacia un futuro posible.
Mi pensamiento está con vosotros.
Que la luz guie el camino y puedas encontrar paz.Meine Gedanken sind bei euch.
Möge das Licht den Weg leiten und euch Frieden schenken.
