SORPRESA, SORPRESA!
Alejandra Fernandez Comentarios 4 comentarios
Y por último y no por eso menos importante, la emoción de la SORPRESA.
Cuando reflexionaba como iba a desarrollar el texto se me presentó un pensamiento: A diferencia de las otras emociones que eran agradables o desagradables, la sorpresa en sí misma podía ser Agradable o Desagradable.

Las emociones del enfado, el miedo, la tristeza o el asco son las llamadas emociones desagradables. La alegría es una emoción agradable. Como habrán visto jamás me refiero a emociones buenas o malas. Lo aprendí estudiando Inteligencia Emocional en la Escuela Crearte, por cierto una fantástica escuela de Coaching y te garantizo una transformación sorprendente en tu vida.
Volviendo al tema de las emociones, me gusta siempre aclarar lo de las emociones agradables y desagradables, porque la realidad es que nos guste o no, vivimos con ellas, y qué mejor que entenderlas, aceptarlas y aprender a gestionarlas para vivir una vida coherente con lo que decimos, queremos, sentimos y hacemos.
Vayamos a esta emoción tan especial.
¿Qué es la sorpresa?
La sorpresa es una emoción básica que experimentamos cuando enfrentamos algo imprevisto o novedoso. Es una reacción neutral en su origen, pero puede derivar rápidamente en emociones positivas (como alegría) o negativas (como miedo o disgusto), dependiendo de la interpretación que hagamos del evento que se nos ha presentado.
Otra diferencia con respecto a las otras emociones es que suele durar poco. Dura lo que tardamos en procesar lo que ha sucedido. Y aquí es cuando la sorpresa deriva en alegría, si recibimos un regalo por ejemplo, o en enfado o miedo si es algo que nos descoloca y nos desagrada.
Es una emoción que nos prepara para eventos futuros, nos permite aprender de forma rápida, ya que activa el proceso cognitivo, y yo lo relaciono con la resiliencia. Eventos que no esperamos que sucedan, que nos descolocan y que aprendiendo a gestionarlos nos preparan para gestionar mejor ciertas situaciones futuras.
Esta emoción se podría comparar con el proceso de un ordenador. Tiene el efecto de “reiniciar” a la persona. Si alguien está estresado y preocupado con algún tema en particular, al momento de recibir una sorpresa, esta emoción hace que automáticamente la persona pare ese proceso en el que se encontraba para centrarse automáticamente en el imprevisto o en la novedad. Es como si hubiera un momento en el que la mente se quedara en blanco, quitándonos de ese momento en el que estábamos para llevarnos raudamente a otro estado.
A mí personalmente es una emoción que me gusta mucho, porque tiene la capacidad de sacar a una persona de una situación negativa y llevarla por un momento a otro estado. Por ejemplo, si una persona tiene un problema en mente y no para de darle vueltas y de repente te plantas delante de esa persona con un chocolate, vas a lograr que deje de pensar por un momento en esa situación que está sufriendo. Y no es alejar a la persona del problema, pero es en ese momento cuando uno puede permitirse mirar las cosas desde otra perspectiva. Con la cabeza fresca quizás llegan ideas nuevas.
Piensa en todas las situaciones diarias donde una sorpresa te saca de un momento “difícil”. Un chiste contado en un momento de estrés, un compañero de trabajo que te deja una golosina en el escritorio, un encuentro fortuito con alguien que no esperabas, una llamada telefónica que te saca de esa rumiación mental en la que te encontrabas. Por supuesto hay sorpresas no tan agradables y que te llevan a un enfado o disgusto en cuestión de segundos. Por ejemplo que te encuentres disfrutando de los rayos del sol mientras descansas en una tumbona y llegue alguien con un cubo de agua fría y te lo arroje.
Aprender a disfrutar de las sorpresas bellas y poder gestionar las emociones que surgen cuando la sorpresa que recibimos es desagradable es fundamental para poder vivir una vida feliz.
Como ven, hay tantas sorpresas como anécdotas en la vida. Lo importante es poder aprender de cada una de las emociones para poder vivir en paz y tranquilo con uno mismo y con los demás.

Te propongo un ejercicio simple: Busca un papel y un lápiz y divide la página en dos de forma vertical.
De un lado escribe las sorpresas agradables que has tenido en el último mes y revive las alegrías que has vivido para dejarlas grabadas en el cuerpo.
Del otro lado escribe las sorpresas desagradables y observa con que emociones te han conectado, cómo has reaccionado y si no estás conforme con la reacción que has tenido, qué podrías hacer para gestionarlo de otra manera. Es la manera más efectiva que tenemos de aprender.
Como siempre, un abrazo de los que molan y si quieres saber más, escríbeme que no tardo en contestarte.
4 comentarios en «SORPRESA, SORPRESA!»
¡Qué bueno! ¡Qué bien lo explicas! Me encanta leerte.
Gracias.
Muchas gracias por tu comentario Lidia! Me alegra que te haya gustado. Un abrazo.
me encanto como siempre !!!!
Muchas gracias por tu comentario Vanesa! Un placer saber que te gustó el texto. Un saludo