ERES CAPAZ DE TODO

ERES CAPAZ DE TODO

Desde que comencé este camino, cada vez estoy más convencida de que tengo el poder de crear mi vida, la vida que yo quiero. Al estar en paz conmigo y más abierta a las experiencias, voy caminando el camino que yo quiero caminar.

Ayer sin ir más lejos, había quedado con una excompañera de trabajo a cenar en un pueblo que queda a unos 40 km del trabajo, ella iba a estar allí y no me importaba conducir, así que, antes de salir del trabajo, le escribí para confirmar, no fuera a ser cosa que hiciera el viaje en balde, y me dijo: “sí, nos vemos en un ratito”. Entonces me dirigí al sitio donde habíamos quedado. Luego de 40 minutos disfrutando del paseo, mientras conducía, llegué a destino unos minutos antes de lo previsto.

Cinco minutos más tarde suena el teléfono y era ella, para avisarme que había tenido un contratiempo y que lamentablemente no podía venir. En ese momento, yo estaba parada frente a un escaparate, de esos que por horarios solo puedo ver desde fuera, ya que suelen estar cerrados cuando voy a ese pueblo. Y mi pensamiento fue ¡no me lo puedo creer! Venir hasta aquí ¿y ahora qué hago? Mientras hablaba con ella, miraba el escaparate de la tienda abierta y pensaba: ¡Pero si yo había visualizado una tarde estupenda, de risas, charlas, una cena rica! Y me veía ahí sola.

Cuando corté con ella, entré a la tienda y en un arrebato de libertad, le conté a la vendedora lo que me había pasado y que por ese contratiempo, tenía la suerte de poder visitar su tienda, ya que nunca podía por determinadas circunstancias. La mujer, muy amablemente, me extendió su tarjeta y me dijo: cuando necesites me llamas y me quedo más tarde, esperándote. Yo agradeciéndole a ella y al Universo por esa situación, me despedí, no sin antes comprarle un bonito jersey.

Pensando en esa agradable situación, seguía en mi cabeza el pensamiento ¿Y ahora qué ceno? ¿Me tomo un helado y pa´casa? o me siento a cenar tranquila en un restaurante….

Y otra tienda abierta. Entré, me probé unos jeans que me encantaban y que siempre veía desde afuera del escaparate….no quedaban tan bien como se vendían. Y mientras me cambiaba en el probador, escucho a la vendedora que habla con alguien y le pregunta en alemán: ¿Dónde está el número de documento en el documento español? Y mi mente rápidamente pensó: ¿Dijo español? Me apuré y salí y ví a una mujer hablando en alemán con ella y la miré y le dije: Hola. Ella me contestó en alemán: Hallo, y nos quedamos mirándonos y le volví a espetar un: Hola….y me pregunta en español: ¿Hablas español? Y le digo ¡Sí!

Mientras la vendedora nos miraba, nosotras comenzamos a charlar. Me comentó que era de Málaga y que llevaba un par de años viviendo en Alemania. Nos despedimos de la vendedora y salimos del local, y comenzamos a hablar en la calle de nuestra vida en Alemania. Me preguntó si vivía en ese pueblo y le conté la anécdota. Y me dice, si vas a cenar sola, podemos cenar juntas y me encantó la idea.

Ese pueblo tiene una zona peatonal llena de restaurantes y bares con terracitas en la calle. Nos presentamos y elegimos uno, pero no teníamos reserva hecha y el restaurante se iba llenando. El dueño del local, nos dijo que tenía una mesa libre por casi dos horas, así que dijimos fenomenal y nos sentamos. Ella me recomendó una ensalada que pedí y una copa de vino blanco frío para acompañar. Ella se pidió unos calamares con ensalada. Y lo que yo había visualizado al comenzar mi tarde, se iba cumpliendo y con creces.

Había visualizado una tarde estupenda, de risas, charlas, una rica cena. La tarde estaba soleada, gente disfrutando, paseando, se respiraba un aire de tranquilidad, charlamos de nuestras vidas, compartimos experiencias como extranjeras en Alemania, del trabajo, y por sobre todas las cosas, yo había recuperado algo que hacía mucho tiempo había perdido cuando llegué a Alemania y era la espontaneidad.

Madre mía….que feliz me hace hacer algo de forma espontánea. Eso de quedar con gente a comer o beber algo. Esa sensación de estar con alguien charlando y decir de repente: ¿buscamos una terracita y nos sentamos a charlar? Para mí es una sensación de libertad, de paz, de relax. El decidir hacer algo de forma espontánea. Es sentir la libertad de poder hacerlo.

Nos despedimos, no sin antes intercambiarnos los teléfonos para organizar algún encuentro.

Me fui contenta, feliz, mi visualizada tarde había sido espectacular, tranquila, en paz con mi mente y mi alma. Conduje feliz a casa con la sensación del deber cumplido para con mi espíritu.

Por eso cada día creo fervientemente, que si has sido capaz de meter tu vida en un par de maletas y comenzar de 0 en otro país, aprendiendo otro idioma o modismos, conociendo gente nueva con otra cultura, conseguir trabajo y moverte en tu nueva ciudad o pueblo, créeme:

ERES CAPAZ DE TODO.

Visualiza el momento que deseas y siéntelo con cada célula de tu cuerpo. Emociónate con esa sensación y vívela.

Vive en el momento presente, olvídate del pasado, porque ya pasó o del futuro, ya que es algo que va a pasar y aun no lo conoces.

Focaliza que es lo que quieres y ve a por ello. Sé que me vas a decir que no es fácil. Lo sé, pero es cuestión de práctica, como todo en la vida. Si yo me hubiese quedado con el sentimiento de malhumor y de queja, como me pasaba anteriormente, quizás no hubiese estado abierta o predispuesta a otras experiencias.

Se comienza meditando, respirando, pero de forma consciente, haciendo mucha introspección y pensando qué es lo que realmente quieres para tu vida y eligiéndolo desde la responsabilidad.

Y prestando mucha atención a las señales.

En esta experiencia hubo muchas señales en el camino y me di cuenta luego cuando volvía a casa: el viaje tranquilo a destino, la vendedora que me dio su tarjeta ofreciéndome abrir más tarde si yo quería visitar su tienda, estar en el cambiador y escuchar la palabra mágica e insistir en decir “Hola” dos veces (mi yo anterior lo hubiese dicho una vez y al escuchar la respuesta en alemán se hubiese quedado pensando: entendiste mal), el no haber reservado mesa y que nos hicieran lugar en el restaurante elegido.

Presta atención a las señales. Cuando cojas práctica, hasta te será divertido.

No es fácil, pero te puedo garantizar, por experiencia propia, que se puede y es maravilloso.

No tengas miedo. Disfruta. Hay red.

¡Créelo, Créalo!

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