LOS VIAJES A CASA
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Y no me refiero a esos viajes que haces de casa al trabajo y viceversa.
Sino a esos viajes que haces para visitar a tu familia y amigos cuando vives a kilómetros de distancia, en una ciudad o país diferente.
El cuerpo lo sabe. Son muchos kilómetros, horas de vuelo, de coche, tensión por llegar, estrés porque el vuelo se retrasa o cancela, horarios ridículos para viajar y al final el cuerpo pasa la factura correspondiente al esfuerzo realizado.
Siempre he dicho que necesito como agua de mayo esos viajes: para recargar energía, por el contacto social con mi gente, hablar cara a cara con mi madre y mis amigas y ¡en mi idioma!

Realizar esas caminatas interminables, beber una cervecita fría bajo el calor abrumador de Madrid mirando la gente pasar, echar unas risas y ponerte al día con las historias que a veces nos olvidamos de contarnos por teléfono, porque hay miles de temas interesantes para hablar.
Charlas interminables en una noche de verano, mirando el cielo estrellado y con la gente que uno quiere.
¿Pero qué pasa físicamente? Por lo menos a mí esos viajes, luego de tantos años de hacerlos, me dejan de cama. Ojo ¡no entendáis mal! No es el estar en casa, es el llegar e irme…esas horas de vuelos, esas horas de coche luego desde el aeropuerto a casa, esas horas perdidas intermedias que son de espera desde mi casa hasta el primer abrazo.
Y últimamente, para ser más precisos, los últimos 3 viajes: dos a Madrid y uno a Buenos Aires me pasaron factura. Fue tocar suelo amigo, como le digo yo, y comenzar con dolores en los pies. Pero de esos dolores que duelen de verdad….yo que soy medio bruta, herencia de mi madre que no la para ni un panzer cuando se dice salir, no paré ni un minuto. No le permití al dolor ser más fuerte que mis ganas de salir, caminar, pasear hasta altas horas de la noche con la gente que quiero.

Recuerdo la primera vez fue en el 2022 que llegué a Madrid con un dolor en mi pie derecho que no podía caminar, pero a pesar del dolor, hice todo lo que tenía que hacer. En Buenos Aires fue el pie izquierdo y me tendríais que haber visto caminando toda la ciudad con mi hermana como si yo estuviera haciendo escenas para la serie The walking dead…ahí iba yo. Nada me iba a frenar. Estaba allí y tenía que disfrutarlo, sentirlo, vivirlo.
Este fin de semana de agosto de 2023 fui a Madrid por 5 días y otra vez el pie derecho….
El primer viaje a Madrid pensé que quizás había hecho un mal movimiento en algún momento y bueno, un par de tabletas para el dolor y ya se iría. Volví a casa, un par de sesiones de masajes con mi masajista tailandesa favorita y el dolor desapareció.
Cuando volví de Buenos Aires en marzo de 2023 el dolor me duró mucho más. Fui a mi masajista, luego al médico, tuve sesiones de fisioterapia y nada lo solucionaba, hasta que mi hermana, que es muy sabia, me dijo: haz gimnasia y refuerza la musculatura. Obviamente, como es muy sabia, le hice caso y luego de casi dos meses de dolor, y de un mes de entrenamiento, el dolor desapareció.
Este fin de semana fui a Madrid y el trayecto desde el aeropuerto hasta el centro de Madrid hizo que el dolor volviera a aparecer… qué decir que no me detuvo para salir a pasear, ir al cine, salir a comer y otras salidas. Hace unos días que he vuelto y el dolor va aflojando lentamente.
Cuando volví a casa sí le hice caso a mi cuerpo y el primer día en casa lo utilicé para descansar.

¿Qué hace que me duela? Con el segundo viaje ya lo asocié a avanzar…los pies se usan para caminar, soportar el cuerpo, moverse en una dirección. Algo me dice que pare. ¿Será que, con todo lo que he hecho estos últimos tres años, no he parado?
Los pies están relacionados con avanzar, con la dirección que queremos tomar en nuestra vida. Están relacionados con lo masculino, todo lo exterior, hacia los demás, el aquí y ahora, con lo femenino y todo lo interior, hacia mí misma, mis emociones.
Mi cuerpo me está hablando y yo le estoy escuchando. Me está preguntando cuándo daré el salto. Mientras tanto sigo en el camino, atenta, paciente. Escuchando a mi cuerpo y trabajando mis emociones.
Tengo algunas preguntas para hacerte:
¿Tú escuchas a tu cuerpo?
¿Qué te dice? ¿Qué síntomas te muestra?
¿Qué haces para atenderlo?
Buen fin de semana y hasta el siguiente encuentro.
Un abrazo de los que molan.