RECUERDA QUIEN ERES Y ABRAZA QUIEN SERAS
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
Vivir en el extranjero es duro, lo sabemos.
Se echan de menos las cosas cotidianas, como llamar a un amigo y quedar para beber una cerveza y contarnos las novedades, visitar a nuestros padres un domingo y pasar el día con ellos, bajar a tomarse un café al bar de la calle en la que vivimos y charlar relajadamente con el camarero que nos conoce y nos saluda todas las mañanas cuando vamos a trabajar.

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Son cosas que uno se da cuenta cuando no las tiene cerca. Se echa de menos el clima del sitio en el que hemos nacido, aunque aquí no puedo aguantarme y decir que si hubiese nacido en Alemania de ninguna manera echaría de menos el clima de aquí!
Bromas aparte, son infinidad las cosas que se echan de menos. Puedo hacerte una lista y seguramente alguno de vosotros diga: yo echo de menos tal cosa y yo diga: pero es cierto! Me habia olvidado de eso!! Y sume algo más a mi lista.
Lo positivo de vivir en el extranjero es que uno se puede hacer una lista larga de las cosas para hacer cuando uno viaja a casa. Cuando vuelvo a casa tengo mi lista de cosas para visitar, comer, comprar y hacer.
Me organizo de tal manera que voy a Museos, a ver el último estreno que dan en el cine y puedo verlo en mi idioma! Comprar libros que deseo leer, saborear las cosas ricas que no se consiguen a pesar de la globalización y me refiero a la tortilla de patatas que hace mi padre!
Me encuentro con amigos y hablamos por horas. Ahí vuelvo a ser yo.
Con esto digo que me parece muy importante reconocer quien eres, lo que has hecho hasta ahora, las habilidades que tienes y todas las fortalezas que han viajado contigo.
Y cuando hablo de abrazar quien serás, es aprender y aceptar esta nueva forma de ser que desarrollarás, que ni sabías que tenías y que comenzarán a salir con cada experiencia que vivas en tu nueva ciudad y con tus nuevos vecinos, compañeros de trabajo o amigos.
Aquí es donde uno se da cuenta que uno no es la misma persona, aunque sí su esencia, cuando llega a su nuevo destino.
Se necesitan desarrollar muchas aptitudes y valores para poder vivir la experiencia y llevarse aprendizajes:
La observación, para poder saber qué pasos dar. Para saber elegir correctamente la gente de la que te rodeas. Necesitarás personas vitamina, esas personas que quieran progresar y vean las cosas positivas y no se centren en las negativas. Que te sirvan de apoyo en momentos de nostalgia o tristeza, que los tendrás.
La paciencia, porque todo cambio requiere de tiempo, hacer amigos que te entiendan, conocer las nuevas reglas y valores, quizás distintos a los que traes, requerirá de paciencia para entender e ir incorporando los que creas que te pueden servir para acomodarte a tu nueva vida. Y una de las cosas también importantes: ser realista. Que las expectativas estén encuadradas dentro de tu realidad.
El amor a ti mismo, para poder cuidarte y quererte, entender que la forma de ver la vida puede ser distinta a lo que tu traes en tu bagaje de experiencias y vivencias, pero eso no significa que lo que pase, sean cosas que están en contra de ti. Aprende a dar un paso al costado, respira y piensa: ¿esto es algo que me molesta porque me lo tomo de forma personal? ¿O es algo que choca con mis ideas? ¿Puedo verlo desde otra perspectiva?
La autocompasión, para tratarte con cariño cuando veas que las cosas se te complican.
La perseverancia al aprender un nuevo idioma que te permita poder desenvolverte con soltura en tu trabajo o con tus nuevas relaciones.
La aceptación por todo lo escrito anteriormente. Aceptar que venimos de otro entorno con otros valores y creencias y nos metemos de lleno en una sociedad, quizás, con valores y creencias completamente distintas a las nuestras.
Hacernos responsables de lo que queremos vivir, sentir, experimentar.
Cada paso que demos, siguiendo nuestro corazón, nos acercará más a lo que queremos lograr. Al emigrar, eres tu quien creas tu vida, sigues tus objetivos y decides ser feliz.
Cuando miramos con el corazón y la mente abiertos, la vida se torna sencilla.
“El principito le contará sobre su rosa, a la cual ha dejado en su planeta para hacer su viaje por el universo, le referirá que la ha cuidado y regado, y que ahora la extraña.
El zorro, entonces, invitará al principito a ver una multitud de rosas que hay en un jardín. El principito se da cuenta de que ninguna de ellas podría reemplazar a su rosa, aunque todas ellas sean idénticas a ella. Entiende el principito que su rosa es única porque la ha domesticado, y lo que la ha hecho importante para él ha sido todo el tiempo que ha pasado con ella.
El zorro, entonces, se da cuenta de que el principito está listo para oír su secreto, una enseñanza muy importante que hará al principito comprender lo que le ha pasado. Le dice el zorro: “solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”.
