NO PUEDO… O ¿NO QUIERO?
Alejandra Fernandez Comentarios 0 comentarios
¿Por qué cuesta tanto, pero tanto, cambiar algunos hábitos?
Hay algunos hábitos que son comunes a muchas personas, que sabemos que son nocivos, o que no nos llevan por buen camino y aun así seguimos teniéndolos. Algunos de ellos son los hábitos alimenticios, el hábito de no movernos, ser sedentarios, el de fumar o beber.
Cuando veo personas en mi entorno que se mantienen saludables, hacen ejercicio, cuidan lo que comen y no me refiero a hacer dietas, sino que saben que lo que meten en el cuerpo es bueno para ellos, y eso no quita que se coman un chocolate o cosas ricas de vez en cuando, pero lo hacen como algo que les da satisfacción y no como algo que necesitan. Y ahí es donde me pregunto: ¿Cómo hacen? Y yo lo que veo en estas personas es su fuerza de voluntad, un objetivo claro y, además, son consecuentes con ellos mismos. Eso significa, que si yo quiero verme saludable, pues sigo un objetivo, que es el “ser/estar/verme saludable”, y entonces hago lo que pienso y lo que me cuento a mí misma y le cuento a otras personas, es lo que pienso y lo hago.

¿Por qué cuesta tanto cambiar los hábitos? Sé que si cambio mis hábitos alimenticios, tendré una vida mejor, que eso se traduce en: sentirme más saludable, tener menos posibilidades de enfermarme, sentirme más activo, sin nombrar el hecho de sentirme mejor en la ropa que uso.
¿Por qué a algunos de nosotros nos cuesta tanto ir al gimnasio o simplemente hacer 30 minutos por día de gimnasia en casa? ¿Quién no tiene 30 minutos al día en casa? Sabiendo que si muevo el culo en el gimnasio o hago 30 minutos de gimnasia en casa, no sufriré de dolores de rodillas o, al levantarme de la cama luego de algunas horas de dormir, me sentiré activa, flexible, saludable y además, estaré más contenta porque está más que comprobado que las hormonas juegan un rol importante en todo esto. Por ejemplo, sube la dopamina, que es la hormona de la recompensa y la satisfacción, que también se estimula cuando se logran cumplir los objetivos o las metas que nos hemos propuesto. Y sin embargo, nos desviamos a menudo de nuestros objetivos porque siempre encontramos otro en el camino que nos llama la atención y nos obliga a dejar eso que al principio tanto deseábamos.
Esa gente que vemos en los avisos publicitarios ¡destila dopamina! ¡Están felices! ¿Y qué hacemos? Compramos sus productos pero no su estado de felicidad ¿A qué se debe?
Centramos nuestra atención en lo que hay afuera, porque así lo quieren los objetivos de marketing de esas campañas de publicidad, en los productos, en lo que quieren vender. Y como últimamente digo ¡sería bueno dejar de ver un poco la tele! Y mirarnos más a nosotros. Cuando ponemos el foco en nosotros, y pensamos qué es lo que queremos, y nos hacemos la lista de lo que deseamos lograr ¡esos objetivos siempre están al principio de la lista cada año! ¿Y qué sucede? ¡Que muy difícilmente los cumplimos! Nos decimos: ¡De este año no pasa, este año sí lo haré! Y luego de un par de meses, lo abandonamos, si es que comenzamos… a veces ni eso…
En abril de este año, luego de llevar muchos años, ocho años para ser exactos, peleándome y discutiendo conmigo misma: ¡Lo logré! Comencé en abril un plan de gimnasia. Y todo gracias a la ayuda de gente cercana, porque sola no sé si lo hubiese logrado. Un plan de entrenamiento hecho a mi medida por mi Trainer favorita, que es ¡una profesional de los pies a la cabeza! Gracias @nesy_wild porque sigo firme cumpliéndolo. Gracias a la ayuda de una colega coach que me hizo ver que estaba discutiendo conmigo misma y maltratándome, en vez de darme fuerzas para lograrlo. Por eso mi espíritu rebelde se rebelaba contra la orden que yo misma me daba: “Ale1: ¡Mueve el culo de una vez! Ale2: ¡Pues no!”. Muchos le llaman la voz del diablito y la voz del ángel que tenemos dentro. Yo no le pongo esos nombres, porque en realidad las dos Ales lo único que quieren es cuidarme.

Y así, con ayuda, logré amigar mis dos partes y desde abril estoy yendo al gimnasio sin interrupciones. ¿Qué pasa ahora? Pues que, en momentos de estrés, angustia, ansiedad, me doy atracones de comida, no bajo de peso, lo mantengo. No subo, pero tampoco bajo. Así que ahora voy a por mi segundo objetivo a cumplir antes de que termine el año: ¡Cambiar mis hábitos alimenticios! Yo sé que si voy al supermercado sin haber comido algo antes, voy a cargar mi cesta de la compra con chucherías. Así que voy luego de comer algo. No compro nada que sepa que me voy a comer sentada mirando la tele, léase patatas fritas, chocolates, y varios etc. más. ¿Que son ricos y apetece? ¡Pues claro! ¿A quién no? Pero me lo he propuesto y mis dos Alejandras están de acuerdo y así siendo amigas mis dos partes, lo vamos a lograr.
Creo que de eso se trata, de revisar nuestros objetivos y hacernos estas preguntas para replantearnos la manera en que nos enfocamos en ellos para poder conseguirlos:
- ¿QUÉ quiero lograr?
- ¿Lo quiero lograr REALMENTE?
- ¿PARA QUÉ quiero lograrlo?
- ¿Por qué es tan IMPORTANTE para mí?
- ¿Cuánto TIEMPO necesito para conseguirlo?
- ¿Qué BENEFICIO obtengo al no cumplir el objetivo que tengo? Siempre hay un beneficio cuando no haces algo… Descubrir cuál es, te llevará a darte cuenta por qué no logras hacerlo realidad.
- ¿Qué es lo PEOR que puede pasar si no lo cumplo?
- ¿Qué es lo MEJOR que me puede pasar?
- ¿Cuál va a ser mi RECOMPENSA?
Y estas preguntas te las puedes hacer para cualquier objetivo que te propongas y quieras cumplir, pero se te resista.
Comienza ya, antes de que llegue Diciembre, y piensa qué quieres lograr y así, romperás esa “tradición” de esperar que termine el año para replantearte tus objetivos. ¡Comienza ya! Y si necesitas ayuda ¡aquí estaré para acompañarte a lograrlo! Y te garantizo que se logra. Lo sé por mí y por mis clientes que lo han logrado.
Te reto lo que queda de este 2023 a buscar un objetivo realista, concreto, que tenga sentido para ti, que puedas saber que lo vas a alcanzar, que sea desafiante, que quieras cumplir realmente y que sepas que si eres responsable con tu elección y con las acciones, vas a llevarte tu recompensa.
¡Buen camino al 2024!
