REFLEXIONES DEL 2023
Alejandra Fernandez Comentarios 3 comentarios
Hoy es domingo 31 de Diciembre de 2023.
Termina la semana, termina el mes, termina el año.
Llevo casi todo Diciembre reflexionando sobre este año, a veces en voz alta, a veces cuando me despierto, otras cuando voy conduciendo, a veces escribiendo. Esas reflexiones vienen en el momento más adecuado y a veces no. Pero así son los pensamientos. Llegan, pasan, se van. A veces se quedan…
Por eso este año decidí escribir lo que me pasaba, lo que pensaba y lo que sentía.
Ha sido un año de mucho aprendizaje para mí. En abril comencé un curso de Inteligencia Emocional, que se sumaría a mis estudios como Coach profesional. Comencé el curso pensando que me iba a ayudar a aprender sobre las emociones para poder trabajar con los clientes. Y terminaron siendo unos meses de mucho movimiento personal: entender, aceptar y gestionar mis propias emociones. Han sido meses turbulentos, porque a nivel emocional caminé por un sendero con piedras, arbustos que pinchaban, aire que de pronto no me dejaba respirar, fuego que me quedaba el corazón. Momentos para entender que no debía juzgarme, sino agradecer por lo vivido, que todo había sido aprendizaje para llegar a este momento.

Este camino no lo hice sola, me acompañaron unos seres profesionales y con una calidez humana maravillosa y unos compañeros, que como yo, se habían apuntado al curso. Un grupo maravilloso de gente que estaba en mi mismo camino, con los cuales nos hicimos compañía en momentos difíciles y nos apoyamos mutuamente, desde el amor al prójimo, la humanidad compartida, la empatía y no desde el juicio. Ha sido una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Me ayudó a entenderme y a entender a otros. Sin juzgar, sin precipitarme con mis pensamientos o respuestas. Cuando el curso finalizó en Noviembre, me sentía distinta, bailo sola en casa mucho más y utilizo el baile como descarga a tierra para volver a mí, pienso más en mí, en qué es lo que quiero para mí y mi vida, me he vuelto mucho más valiente al hacer cosas yo sola, me dio muchas más herramientas para vivir mi vida, pero también me amplió la visión hacia el exterior, hacia los otros. Me ha permitido entender actitudes de otras personas, me permitió separarme de una situación para ponerme como observadora y “ver” desde afuera. Salir del remolino de emociones, de posibles discusiones, de enfrentamientos. Me hizo ver cómo estamos todos en esa rueda de hámster viviendo, respondiendo agresión con agresión, tratando de tener siempre la razón, independientemente de si la tenemos o no, de si es importante tener y demostrar que tengo razón, pendientes de los demás: qué opinan de otros, qué opinan de mí. Ahora soy una observadora de la vida, de los otros, de mi misma. Me siento mucho más libre, mi carga se ha vuelto más ligera. No me preocupa tanto el qué dirán, el qué pensarán. Ahora creo aún más en vibrar en una frecuencia alta, en la frecuencia del amor, del desinterés, del soltar carga pesada que no debemos ni queremos transportar. Somos individuos unidos por un hilo de energía. Tenemos la opción y la responsabilidad de gestionar la energía que circula por ese hilo que nos une. Somos responsables de lo que queremos para nuestras vidas. ¿Quién quiere estar discutiendo todo el día con su pareja, sus hijos, su jefe o el vecino? Yo no… entonces elijo en qué situación me pongo y qué es lo que quiero para mi vida. Ya no fuerzo situaciones que no están predestinadas a pasar. Todo debe fluir, no debe haber un esfuerzo en nuestras relaciones, en nuestra vida. Ya no me esfuerzo por estar con gente que no demuestra interés por estar conmigo. Yo estoy para los que están. Cuando la balanza del dar y recibir se equilibra, la vida fluye de forma armoniosa. Ya no me siento mal por decir que no a algo que no me apetece. Concisa, sin vueltas y siempre respetuosa del otro. Hago lo que me apetece hacer desde la alegría y desde el amor y me siento mucho más yo.

Comencé este curso diciendo que quería volver a encontrar mi esencia, que se había perdido y Gema, una de las profesoras me dijo: tu esencia está ahí, no está perdida. Ya lo verás. Y así fue. Soy una mujer valiente, decidida, con mucho que brindar. A veces con miedo a probar cosas nuevas, donde no me siento segura, pero cuando me siento así, tengo una línea roja que dibujo imaginariamente delante de mis pies y que puedo cruzar y volver si me siento insegura. Gracias a mi mentor Manu Aduna por la metáfora, me sirve cada día.
Ahora que he llegado al final de mis reflexiones sobre el 2023, me toca elegir mi pensamiento con el que comenzaré el 2024. Desde hace unos años llevo a cabo una práctica que me encanta y es elegir la palabra que me acompañará los próximos 365 días. Esa palabra se me viene a la cabeza, sin yo buscarla, como si fuera una brisa que me toca la cara. Y se queda conmigo. Llamativamente, esa palabra, aparece luego en diversas situaciones que me tocan vivir. Y de esa forma me confirma qué es lo que voy a aprender ese año. En el 2023 la palabra fue Transición, y llamativamente en el curso de Inteligencia Emocional se habló mucho de transición. En el 2022 la palabra fue Intuición y ese año, causalmente fue mi tarea con mi mentor. Soltar el control y hacerle caso a mi intuición. Y así año tras año. Este año la palabra que me dijo presente para el 2024 fue CONFIAR. Y me encanta, esa palabra me trae muchas palabras de su mano: soltar, relajarme, viajar, renovarme, vivir. Ser yo misma.
Dicen que una persona puede cambiar el mundo dándole esperanzas a la gente. Así que si quieres cambiar el mundo, comienza a cantar cuando tengas el lodo hasta el cuello.
Quiero darle las gracias a mi hermana y a mi madre que habeis estado siempre de forma incondicional, a mis amigos de siempre y a los de ahora, que sin ellos no sería quien soy y que estais cerquita aunque esteis a miles de kilómetros de distancia. A la escuela Crearte Coaching por acompañarme en este maravilloso camino, que es conocerse y no perderse….y si te pierdes, te dan las herramientas para volver a encontrarte y a mis compañeros de curso, con los que seguimos apoyándonos y acompañándonos. Y a alguien que está siempre, cerca, apoyándome y cuidándome. Seguramente nos venimos encontrando y desencontrando en nuestras diferentes vidas.
¿Y tú? ¿Has podido reflexionar sobre el año que se despide? ¿Te has planteado objetivos para el año que comienza? Recuerda que deben ser objetivos pequeños para que sean fáciles de cumplir, paso a paso, objetivos lo más específicos posible, preguntarte cómo te vas a dar cuenta que lo estás logrando, que sean alcanzables, que sean realistas y en cuánto tiempo lo quieres lograr. Siempre recomiendo hacer una lista e ir escribiendo estos pasos para poder lograrlos y que tus objetivos no se evaporen en el día a día.
Y si me permites un consejo: Agradece, agradece mucho. Te aseguro que el corazón se vuelve más grande, palpable, se siente feliz. Y eso se transmite.
“Aquello que buscas, te está buscando” Rumi
¡Feliz 2024! Te doy un abrazo de los que molan ¡de verdad!
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS

3 comentarios en «REFLEXIONES DEL 2023»
que bonito!!!no se porque no escribis un libro!!!
Gracias!!!!!
Muchas gracias!!