RECUERDA QUIEN ERES Y ABRAZA QUIEN SERAS
Vivir en el extranjero es duro, lo sabemos. Se echan de menos las cosas cotidianas, como llamar a un amigo y quedar para beber una cerveza y contarnos las novedades, visitar a nuestros padres un domingo y pasar el día con ellos, bajar a tomarse un café al bar de la calle en la que vivimos y charlar relajadamente con el camarero que nos conoce y nos saluda todas las mañanas cuando vamos a trabajar. …